De Paris a Cadiz
De Paris a Cadiz En efecto, Burgos, como ese eco de la Simonetta que repite la misma palabra de una forma indefinida, Burgos repite incesantemente el nombre del Cid. Las conquistas del marido de doña Ximena susurran al oído del viajero que franquea sus puertas, que atraviesa sus calles, que visita sus monumentos; lo distraen de que lo que existe en beneficio de lo que está muerto, y la sombra gigantesca del héroe, a través de los ocho siglos transcurridos, se proyecta gigantesca y radiante desde el pasado hacia el presente.