El caballero de la casa roja

El caballero de la casa roja

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—También lo creo yo —dijo Simon—; pero este miserable no quiere andar.

El niño permaneció insensible al apóstrofe del zapatero. Fouquier se levantó y se acercó a Lorin, al que habló en voz baja. Nadie oyó las palabras del acusador público, pero era evidente que preguntaba algo.

—¿Tú crees, ciudadano? Eso es muy grave para una madre…

—En todo caso, vamos a saberlo —dijo Fouquier—; Simon pretende habérselo oído a él mismo, y se ha comprometido a hacérselo declarar.

—Eso sería horrible —dijo Lorin—; pero es posible: la austriaca no está exenta de pecado; a fin de cuentas eso no me atañe… Se ha hecho de ella una Mesalina; pero no contentarse con ello y querer hacerla una Agripina me parece un poco fuerte, lo confieso.

—Eso es lo que ha informado Simon —dijo Fouquier impasible.

—No dudo de que Simon lo haya dicho… hay hombres a los que no asusta ninguna acusación, ni siquiera las imposibles… Pero ¿no te parece que pedir tales detalles a un niño sobre lo que las leyes naturales le ordenan respetar, es casi insultar a la Humanidad entera en la persona de ese niño?

El acusador no pestañeó; sacó una nota de su bolsillo y se la mostró a Lorin.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker