El Castillo de Eppstein

El Castillo de Eppstein

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Así que cuando Jacques tuvo noticias de que, dos días más tarde, debía abandonar el castillo para volver a Francia con su regimiento, le pareció que despertaba de un sueño, porque dos meses de convalecencia se le habían pasado como una hora. Albina acompañó a Jacques hasta la escalinata, donde el oficial se despidió de ella, tras besarle la mano y llamarle hermana. Albina le deseó toda suerte de felicidad, y le llamó también hermano. Hasta que lo perdió de vista, lo siguió con sus ojos, mientras agitaba un pañuelo. Quince días después de la marcha de Jacques, Albina recibió carta de su marido. La retirada de los franceses permitía el regreso de Maximiliano al castillo, y éste comunicaba a su esposa que le esperase de vuelta en cualquier momento.

Como no se podía llegar hasta el castillo en carruaje, Albina envió a Tobías —quien, tras la marcha de Daniel, había ocupado sus funciones en el castillo—, junto con dos caballos, a esperar a Maximiliano en Fráncfort. Maximiliano vio en este hecho una de las atenciones habituales de Albina, pero su espíritu orgulloso era de los que piensan que resulta obligado lo que sólo por ellos se hace. Montó, pues, en uno de los caballos, mientras Tobías subía en el otro. El resto del séquito ya se las compondría para llegar hasta el castillo.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker