El Castillo de Eppstein

El Castillo de Eppstein

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

La casita del guarda de Eppstein se encontraba a unos cien pasos de la cerca que rodeaba el parque del castillo, a la entrada del bosque, pegada a una pequeña colina arbolada que permitía el paso del viento del norte. Era vieja y poco sólida y, sin embargo, daba la impresión de ser nueva y alegre, por el tono rojizo de los ladrillos, por las contraventanas pintadas en verde oscuro y por la viña que adornaba caprichosamente sus paredes. En conjunto, lucía esa pátina armoniosa que sólo se consigue con el paso del tiempo, el gran pintor. Tanto cuatro grandes tilos, plantados a la puerta de entrada para dar sombra, como el acogedor poyo del umbral, el arroyo, el bonito patio y un pequeño jardín, alegre, lleno de flores y de frutas, tupido y con pájaros, todo hacía que los ojos se fueran detrás de aquella casa que alegraba la vista. En el interior, reinaba ese mismo orden, carente de afectación, la misma limpieza sin asomo de tristeza. En la planta baja, estaban la sala común de la familia y el cuarto del padre. En la planta alta, la habitación de los niños, pintada de blanco, no exenta de coquetería, ordenada, alegrada por una jaula cantarina y perfumada con un jarrón de flores. Ya se sabe que la ventana que exhibe una rosa y un pinzón atestigua que sus inquilinos son mejores y más bondadosos que sus vecinos.



👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker