El Castillo de Eppstein

El Castillo de Eppstein

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Madre! —Prosiguió, en voz baja—. No decís nada, a no ser que me habléis en el lúgubre lamento del viento, pero ni os oigo ni os comprendo. ¿Estáis enfadada por causa de mi amor? ¿Os apartáis de mí? ¿O es que habéis de revelarme cosas terribles y, por eso, calláis? ¡Dios mío, Dios mío! ¿Será que se acerca la hora en que ha de cumplirse mi destino? ¿No contaré con vuestros consejos? ¿Creéis que debo escapar? ¿O es ya demasiado tarde? ¡Nada, nada! ¡Madre, no me decís nada! ¡Sólo oigo el viento que gime! Es pavoroso. ¿Me habéis apartado de vuestro amor por primera vez en mi vida? Me siento solo, y no paro de temblar. ¿Os ha alejado Dios de mí para entregarme en manos de la fatalidad o de un ángel maligno? ¿Habéis muerto, espectro materno?

Todo seguía en silencio, menos el viento glacial del norte, que rugía al atravesar valles y sobrevolar colinas. Everard comenzó a estremecerse, tanto de frío como de espanto.

—¡Cielos! —Murmuró, desesperado, con la voz ahogada en sollozos—. Estoy seguro de que mi ángel guardián ya no está a mi lado. ¿Qué pasará mañana? ¿Qué hará el conde? ¿Qué haré yo? Tenía que haberme ido hace tres años. ¿No puedo hacerlo ahora? Sí; eso es. Me marcho a reunirme con mi tío Conrado, que es mi único y mi último apoyo. ¡Era amigo vuestro, madre mía! Me iré, huiré ante mi destino.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker