El Conde de Montecristo
El Conde de Montecristo —Puesto que ellos quieren que usted descienda de mÃ…
—¿Quién son ellos?
—¡Hombre! Yo no lo sé, los que le hayan escrito; ¿no ha recibido usted una carta?
—SÃ, claro.
—¿De quién?
—De un tal abate Busoni.
—A quien usted no conoce.
—A quien no he visto nunca.
—¿Qué le decÃa en esa carta?
—¿No me traicionará usted?
—Por la cuenta que me tiene, nuestros intereses son los mismos.
—Entonces, lea.
Y el mayor le pasó una carta al joven.
Andrea leyó en voz baja:
Usted es pobre, le espera una vejez desgraciada. ¿Quiere usted hacerse si no rico, sà al menos independiente?
Salga para ParÃs al instante mismo, y vaya a reclamar al señor conde de Montecristo, avenida de los Champs-Elysées, n.º 30, el hijo que tuvo usted con la marquesa de Corsinari, y que le fue arrebatado a la edad de cinco años.
Ese hijo se llama Andrea Cavalcanti.