El Conde de Montecristo
El Conde de Montecristo Fue sin ningún fundamento lo que Le Messager anunció ayer sobre la fuga de don Carlos y la revuelta de Barcelona.
El rey don Carlos no ha salido de Bourges y la PenÃnsula goza de una total tranquilidad.
Una señal telegráfica, mal interpretada a causa de la niebla, dio lugar a ese error.
Los bonos subieron el doble de lo que habÃan bajado.
Eso hizo, entre las pérdidas y la pérdida por dejar de ganar, un millón de diferencia para Danglars.
—¡Bueno! —dijo Montecristo a Morrel, que se encontraba en su casa en el momento en el que se anunció ese extraño cambio brusco de la Bolsa del que Danglars habÃa sido vÃctima—. Acabo de hacer por veinticinco mil francos un descubrimiento por el que hubiera pagado cien mil.
—¿Pues, qué es lo que acaba de descubrir? —preguntó Maximilien.
—Acabo de descubrir el modo de librar a un jardinero de los lirones que le comÃan los melocotones.