El Conde de Montecristo

El Conde de Montecristo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Sin ninguna duda; excúseme ante la marquesa, ¿no?, ante la señorita de Saint-Méran a la que tengo que dejar en un día como este, sintiéndolo profundamente.

—Ambas estarán en este gabinete y podrá usted despedirse de ellas.

—Cien veces gracias; ocúpese de mi carta.

El marqués llamó; un lacayo vino.

—Diga al conde de Salvieux que le espero… ¡Váyase ya! —continuó el marqués dirigiéndose a Villefort.

—Bueno, no hago más que ir y venir.

Y Villefort salió corriendo; pero, en la puerta, pensó que un sustituto del fiscal del rey que fuera visto caminando con pasos precipitados podría turbar el reposo de toda una ciudad; retomó, pues, su andar de siempre, que era completamente magistral.

A la puerta de su casa vio en las sombras a un fantasma blanco que le esperaba de pie e inmóvil.

Era la guapa muchacha catalana que, al no tener noticias de Edmond, se había escapado al caer la noche del Pharo para venir a enterarse por sí misma de la causa del arresto de su prometido.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker