El Conde de Montecristo
El Conde de Montecristo —Soy el abate Faria —dijo—, preso desde 1811, como usted sabe, en el castillo de If; pero estuve tres años encerrado en la fortaleza de Fenestrelle. En 1811, me transfirieron del Piamonte a Francia. Fue entonces cuando supe que el destino, que por aquella época le era ya totalmente sumiso, habÃa dado un hijo a Napoleón, y que ese hijo, ya en la cuna, habÃa sido nombrado rey de Roma. Yo estaba lejos de sospechar entonces lo que me dijo usted hace un momento, es decir, que cuatro años más tarde el coloso serÃa derrocado. ¿Quién reina entonces en Francia? ¿Napoleón II?
—No, es Luis XVIII.
—Luis XVIII, el hermano de Luis XVI; los designios del cielo son extraños y misteriosos. ¿Cuál ha sido, pues, la intención de la Providencia echando abajo al hombre que habÃa elevado, y elevando a quien antes fue humillado?
Dantès seguÃa con la mirada al hombre que olvidaba por un instante su propio destino para preocuparse asà de los destinos del mundo.