El Conde de Montecristo
El Conde de Montecristo »Una hora después, Luigi Vampa era elegido capitán para reemplazar a Cucumetto.
—Y bien, mi querido Albert —dijo Franz volviéndose hacia su amigo—, ¿qué piensa usted ahora del ciudadano Luigi Vampa?
—Digo que es un mito —respondió Albert—, y que nunca ha existido.
—¿Qué es un mito? —preguntó Pastrini.
—SerÃa demasiado largo de explicar, mi querido anfitrión —respondió Franz—. ¿Y dice usted que maese Vampa ejerce en este momento su profesión por los alrededores de Roma?
—Y con un atrevimiento del que jamás bandido alguno haya dado ejemplo.
—¿Entonces la policÃa ha intentado en vano apresarle?
—¡Qué quiere usted! Vampa está a la vez en connivencia con los pastores de la llanura, con los pescadores del TÃber y con los contrabandistas de la costa. Se le busca en la montaña, y está en el rÃo; se le persigue por el rÃo, y alcanza alta mar; después, de repente, cuando se cree que está refugiado en la isla del Giglio, del Giannutri o de Montecristo, se le ve aparecer en Albano, en TÃvoli o en la Riccia.
—¿Y cuál es su manera de proceder con los viajeros?