El hombre de la máscara de hierro

El hombre de la máscara de hierro

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Sí, Sire; pero cuando os acompaña es para obedecer, en tanto que yo…

—¿Qué?

—En tanto que yo, Sire, si entro en mi casa con vuestro capitán de mosqueteros, la gente va a decir que habéis mandado arrestarme.

—¡Arrestaros! —profirió Luis XIV, poniéndose todavía más pálido que Fouquet.

—¿Por qué no, Sire? —prosiguió Fouquet sin cesar de reírse—. Y apostaría que algunos se alegrarían de ello.

Esta salida desconcertó al monarca que, gracias a la habilidad de Fouquet, retrocedió ante la apariencia del golpe que estaba meditando, y al ver entrar a D’Artagnan, ordenó a éste que designara un mosquetero para que acompañase al superintendente.

—Es inútil —repuso Fouquet—; espada por espada, prefiero a Gourville, que me está aguardando abajo; pero esto no impide que yo goce de la compañía del señor D’Artagnan, que me gustaría que viese Belle-Isle, siendo tan perito en materia de fortificaciones. D’Artagnan se inclinó sin comprender nada.

Fouquet hizo una nueva reverencia, y se salió afectando la lentitud del hombre que se pasea; una vez fuera de palacio, dijo entre sí mientras desaparecía entre la muchedumbre:


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker