El hombre de la máscara de hierro

El hombre de la máscara de hierro

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Señor gobernador —dijo el sargento—, el enfermo de la segunda Bertaudiere ha encargado a su llavero que os pida un confesor.

En un tris estuvo que Bertaudiere no cayese por tierra.

Aramis desdeñó el sosegarlo, como desdeñara el asustarlo.

—¿Qué respondo? —prosiguió Baisemeaux.

—Lo que os guste —dijo Aramis—. ¿Por ventura soy yo el gobernador de la Bastilla?

—Decid al preso que se proveerá —exclamó el gobernador volviéndose hacia el sargento y despidiéndole con una seña. Luego añadió—: ¡Ah! monseñor, monseñor, ¿cómo pude sospechar… prever…?

—¿Quién os decía que sospecharais, ni quien os rogaba que previerais? —replicó Aramis con desapego—. La orden no sospecha, sabe y prevé: ¿no basta eso?

—¿Qué ordenáis? —dijo el gobernador.

—Nada. No soy más que un pobre sacerdote, un simple confesor. ¿Me mandáis que vaya a visitar a vuestro enfermo?

—No os lo mando, monseñor, os lo ruego.

—Acompañadme, pues.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker