El Paje del duque de Saboya
El Paje del duque de Saboya El escudero y el paje
No intentamos historiar la gran rivalidad que conmovió a Europa al comienzo del siglo XVI: Dios nos libre de tan ardua tarea, ya con tanto acierto ejecutada por escritores más competentes que nosotros. Más humilde es la que nos hemos impuesto en esta ocasión, y al mismo tiempo más pintoresca para nosotros y más entretenida para el lector. En la siguiente narración sólo columbraremos la cima de los extraordinarios sucesos que parecidos a las altísimas cumbres de los Alpes alzan sobre las nubes sus picos cubiertos de nieves eternas.
Francisco I cruzó la Saboya y el Piamonte, recorrió Italia, y por espacio de tres años el cañón del Imperio y el de Francia rugieron tan pronto en Provenza como en el Milanesado. ¡Hermosas campiñas de Lombardía y del Piamonte, únicamente el ángel de la muerte sabe los cadáveres que necesitasteis para vuestra inagotable fertilidad! Durante aquel tiempo y bajo el hermoso cielo de Niza, azul de día y refulgente de noche, donde hasta los insectos son voladoras centellas, los niños crecían al lado de la duquesa Beatriz y a los ojos de Dios.