El Paje del duque de Saboya
El Paje del duque de Saboya Coligny
Varón de treinta y ocho a treinta y nueve años, Gaspar de Chátillon, señor de Coligny, tenía ojos elocuentes, marcial continente, alta y gentil estatura, corazón leal e intrépido, apreciándole tanto Enrique II como su predecesor Francisco I y su sucesor Francisco II.
Para asesinar a tal hombre en el degüello del 24 de agosto de 1572, era necesario el odio hereditario de Enrique de Guisa junto con el de Catalina de Médicis y la debilidad de Carlos IX; odio que nacido en el campo de batalla de Renty empezaba en la época a que nos referimos a desviar al ilustre almirante de su antiguo amigo Francisco de Guisa. Estos dos preclaros capitanes que con su genio hubieran ejecutado juntos altas maravillas, profesábanse en sus floridos años la más verdadera amistad, siéndoles comunes los placeres, trabajos y ejercicios; en sus estudios de la antigüedad tomaban por modelo a los varones que ejercieron insignes ejemplos de valor y fraternidad, y a tal punto llegaba su mutuo cariño, que según cuenta Brantôme, usaban iguales galas y libreas.
No siendo el condestable de Montmorency el enviado que el rey Enrique II mandaba al emperador Carlos V, había de ser el almirante Coligny o el duque de Guisa.