El Paje del duque de Saboya
El Paje del duque de Saboya Los parisienses
Las nuevas traídas por los dos mensajeros eran de aquellas que se comunican en breves palabras, pero de las que nunca se acaba de hablar. Después del compendiado relato que Andelot hizo de la toma de la ciudad, pasó el rey a los pormenores, y mitad, por el capitán, mitad por el aventurero, supo casi todo lo que hemos relatado al lector.
En suma, la plaza estaba tomada; el condestable y Coligny, los más diestros capitanes del reino en ausencia del duque de Guisa, eran prisioneros y aún se desconocía si el ejército victorioso se entretendría en sitiar plazas de escasa importancia, o marcharía en derechura sobre París.
Sitiar tales plazas era una guerra adecuada al carácter tanteador de Felipe II, y dirigirse a París una determinación que se avenía mucho con el temperamento emprendedor del duque de Saboya. ¿Cuál de estos dos partidos adoptarían los vencedores? Andelot e Ivonnet lo ignoraban.
Andelot creía que el rey de España y Manuel Filiberto marcharían sobre París inmediatamente. Respecto a Ivonnet sus conocimientos estratégicos no llegaban a la altura de semejante cuestión, más como el rey deseaba absolutamente que emitiera su opinión, atúvose a la de Andelot.