El Paje del duque de Saboya
El Paje del duque de Saboya El torneo de la calle de San Antonio
El 27 de junio de 1559, conmoviendo la campana de Nuestra Señora las antiguas torres de Felipe Augusto anunció la solemnidad del enlace del rey de España con la hija del rey de Francia. El duque de Alba, acompañado del príncipe de Orange y del conde de Egmont, representaba al rey Felipe II.
Al llegar al atrio de la iglesia metropolitana, la pobre Isabel sintió que le flaqueaban las piernas, y tuvo que encaminarse a la nave apoyada en el conde de Egmont y Guillermo de Orange, en dos hombres destinados por la fatalidad, el uno al cadalso del duque de Alba y el otro a la bala de Baltasar Gérard.
Mirábala Manuel con sonrisa simpática, cuyo significado sólo era comprensible para Scianca-Ferro; único conocedor de lo que el príncipe había dejado en Ecouen.
Terminada la ceremonia, volvieron al palacio de las Tournelles, donde les esperaba un gran banquete. El día pasó en conciertos, y llegada la noche, el duque de Saboya principió el baile con la joven reina de España, cuyo único consuelo consistía en la ausencia de su esposo, de quien estaba aún separada por algunos días. Jaime de Nemours danzó con la princesa Margarita, Francisco de Montmorency con Diana de Castro, y el Delfín, a quien debiéramos haber nombrado primeramente, con la reina María Estuardo.