El Paje del duque de Saboya
El Paje del duque de Saboya —Quien quiera que seas, prÃncipe, duque o simple caballero, si te bates por la gloria, busca otra ocasión, pues hoy matarÃas a hombres que ni pueden huir ni resistirse.
Envainó Carlos de Borbón la espada, mandando que hiciese lo mismo su gente, mientras que el capitán español proseguÃa con la suya la retirada sin ser acosado. Lejos de imitar esta clemencia, tomada Therouanne, mandó Carlos V que la saqueasen y arrasaran, destruyendo asà los edificios profanos como las iglesias, los monasterios y los hospitales, no dejando, en fin, la menor señal de muralla; y temeroso de que quedara piedra sobre piedra, mandó que los habitantes de Flandes y del Artois dispersaran los restos de la ciudad. Como la guarnición de Therouanne habÃa causado poderosos daños a las poblaciones del Artois y de Flandes, acudieron éstas con palas y picos, y la ciudad desapareció como Sagunto bajo las plantas de AnÃbal, y como Cartago al furor de Escipión.
