El Paje del duque de Saboya
El Paje del duque de Saboya El tratado se cumple
Incorporándose en su lecho de muerte para ratificar lo prometido, Enrique II había muerto cual verdadero rey de Francia.
El 3 de julio de 1550 expidiéronse las patentes que restituían a Manuel Filiberto sus Estados, y para proceder a la toma de posesión envio el duque seguidamente a tres de los señores que más fieles le habían sido en la adversidad: eran sus lugartenientes generales Amadeo de Valpergue en el Piamonte, el mariscal Chatán en Saboya, y Filiberto de la Beaume en Bresa.
El duque de Saboya no quiso abandonar al rey de España hasta que, según él mismo decía, le faltara la tierra para seguirle, y después de acompañarle hasta Middelburgo, donde Felipe II se embarcó en 25 de agosto, volvió a París para asistir a la consagración del nuevo rey.
Éste salía con toda la corte para el castillo de Villers-Coterets so pretexto de vivir retirado, pero realmente para distraerse. Los padres que legan un trono pocas veces dejan un pesar duradero, y el rey, dice Montpleinchamp, uno de los historiadores de Manuel Filiberto, fue a divertirse al castillo de Villers-Coterets con su tío el duque de Saboya, quien cayó enfermo de calentura.