El Tulipan Negro

El Tulipan Negro

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Le entraron unos deseos feroces de estrangular a Gryphus; pero con Gryphus estrangulado por Cornelius, todas las leyes divinas y humanas impedirían a Rosa volver a ver jamás a Cornelius.

El carcelero escapó pues, sin imaginárselo, a uno de los más grandes peligros que hubiera corrido jamás en su vida.

Llegó la noche, y la desesperación se tornó en melancolía; esta melancolía era tanto más sombría por cuanto que, a pesar de Van Baerle, los recuerdos de su pobre tulipán se mezclaban al dolor que experimentaba. Se había llegado justamente a aquella época del mes de abril en que los jardineros más expertos indican como el momento preciso para la plantación de los tulipanes; había dicho a Rosa: «yo os indicaré el día en que deberéis meter el bulbo en la tierra». Ese día debía fijarlo mañana para el atardecer siguiente. El tiempo era bueno, la atmósfera, aunque todavía un poco húmeda, comenzaba a estar atemperada por esos pálidos rayos del sol de abril que, llegando los primeros, parecen tan suaves, a pesar de su palidez. Pensó que Rosa iba a dejar pasar el tiempo de la plantación. Si al dolor de no ver a la joven se unía el de ver abortar el bulbo, por haber sido plantado demasiado tarde, ¡o incluso por no haber sido plantado… !

Con estos dos dolores reunidos, había ciertamente para perder el apetito.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker