El Tulipan Negro
El Tulipan Negro -El bulbo está en la tierra desde hace seis dÃas.
-¿Dónde? ¿Cómo? -exclamó Cornelius-. ¡Oh, Dios mÃo! ¡Qué imprudencia! ¿Dónde está? ¿En qué tierra se halla? ¿Está bien o mal expuesto? ¿No hay peligro de que ese espantoso Jacob nos lo robe?
-No hay peligro de que nos lo roben, a menos que Jacob fuerce la puerta de mi habitación.
-¡Ah! Está con vos, está en vuestra habitación, Rosa -dijo Cornelius un poco tranquilizado-. Pero ¿en qué tierra, en qué recipiente? No le haréis germinar en el agua como las buenas mujeres de Haarlem y de Dordrecht que se empeñan en creer que el agua puede reemplazar a la tierra, como si el agua, que está compuesta de treinta y tres partes de oxÃgeno y de sesenta y seis partes de hidrógeno, pudiera reemplazar… Pero ¡qué es lo que os digo, Rosa!
-SÃ, esto es un poco técnico para mà -respondió sonriendo, la joven-. Me contentaré, pues, con responderos, para tranquilizaros, que vuestro bulbo no está en el agua.
-¡Ah! Respiro.