El Tulipan Negro
El Tulipan Negro -No le amo, por lo menos, monseñor, como una hija debería amar a su padre.
-Es malo no amar a su padre, hija mía, pero es bueno no mentir a su príncipe.
Rosa bajó los ojos.
-¿Y por qué razón no amáis a vuestro padre?
-Mi padre es malo.
-¿Y de qué forma se manifiesta su maldad?
-Mi padre maltrata a los prisioneros.
-¿A todos?
-A todos.
-Pero ¿no le reprocháis maltratar a uno en particular?
-Mi padre maltrata particularmente al señor Van Baerle, que…
-¿Que es vuestro amante?
Rosa retrocedió un paso.
-Al que yo amo, monseñor -respondió con orgullo.
-¿Desde hace tiempo? -preguntó el príncipe.
-Desde el día en que le vi.
-¿Y vos, le visteis… ?
-A la mañana siguiente del día en que fueron tan terriblemente ejecutados el ex gran pensionario Jean y su hermano Corneille.