El Tulipan Negro

El Tulipan Negro

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Los labios del príncipe se apretaron, su frente se plegó, sus párpados se bajaron de forma que ocultaron un instante sus ojos. Al cabo de un momento de silencio, continuó:

-Pero ¿de qué os sirve amar a un hombre destinado a vivir y a morir en prisión?

-Si vive y muere en prisión, monseñor, me servirá para ayudarle a vivir y a morir.

-¿Y vos aceptaríais esta posición de ser la mujer de un prisionero?

-Sería la más orgullosa y la más feliz de las criaturas humanas siendo la esposa del señor Van Baerle; pero…

-Pero ¿qué?

-No me atrevo a decirlo, monseñor. No me atrevo. Perdonad.

-Hay una nota de esperanza en vuestro acento; ¿qué esperáis?

La muchacha levantó sus bellos ojos sobre Guillermo, sus ojos límpidos y de una inteligencia tan penetrante que fueron a buscar la clemencia dormida en el fondo de ese corazón sumido en un sueño que parecía el de la muerte.

-¡Ah! Ya comprendo.

Rosa sonrió juntando sus manos.

-Confiáis en mí -dijo el príncipe.

-Sí, monseñor.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker