La Dama de las Camelias
La Dama de las Camelias Ahà está el cristianismo con su maravillosa parábola del hijo pródigo para aconsejarnos la indulgencia y el perdón. Jesús rebosaba de amor hacia esas almas heridas por las pasiones de los hombres, y le gustaba curar sus llagas sacando de esas mismas llagas el bálsamo que las sanarÃa. Asà decÃa a Magdalena: «Mucho te será perdonado, porque has amado mucho», sublime perdón, que despertarÃa una fe sublime.
¿Por qué vamos a ser nosotros más rÃgidos que Cristo? ¿Por qué, ateniéndonos obstinadamente a las opiniones de este mundo, que se hace el duro para que lo creamos fuerte, vamos a rechazar con él a esas almas sangrantes muchas veces de heridas por las que, como la sangre mala de un enfermo, se derrama el mal de su pasado, en espera únicamente de una mano amiga que las cure y les devuelva la convalecencia del corazón?