La Dama de las Camelias

La Dama de las Camelias

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

El duque mandó a preguntar por mí ayer y ha venido esta mañana. No sé qué le puede hacer vivir aún a ese anciano. Se ha quedado tres horas conmigo y no me habrá dicho veinte palabras. Dos gruesas lágrimas han caído de sus ojos cuando me ha visto tan pálida. Sin duda le hacía llorar el recuerdo de la muerte de su hija. La habrá visto morir dos veces. Tiene la espalda encorvada, su cabeza se inclina hacia el suelo, le cuelga el labio, su mirada está apagada. La edad y el dolor cargan su doble peso sobre su cuerpo agotado. No me ha hecho un reproche. Incluso se diría que se alegraba secretamente de los estragos que ha causado en mí la enfermedad. Parecía orgulloso de estar de pie, cuando yo, joven aún, estaba aplastada por el sufrimiento.

Ha vuelto el mal tiempo. Nadie viene a verme. Julie vela a mi lado todo lo que puede. Prudence, a quien ya no puedo dar tanto dinero como otras veces, comienza a pretextar asuntos para alejarse.

Ahora que estoy al borde de la muerte, a pesar de lo que me dicen los médicos, pues tengo varios, lo que prueba que la enfermedad se agrava, casi siento haber escuchado a su padre; de haber sabido que no quitaría más que un año a su porvenir, no habría resistido al deseo de pasarlo con usted, y al menos moriría teniendo la mano de un amigo. Claro que, si hubiéramos vivido juntos ese año, no habría muerto tan pronto.

¡Hágase la voluntad de Dios!


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker