Historia de una cortesana
Historia de una cortesana Acuérdense siempre de mà usted y sir Guillermo. Mi último pensamiento será para ustedes, que tanto me quieren. Juzgo del corazón de ustedes por el mÃo. ¡Que Dios los proteja! Esta es la ferviente súplica de su constante amigo
NELSON.
PermÃtaseme ofrecer ahora una muestra de nuestra correspondencia privada.
Por ella se verá el ardor con que aquel gran hombre me amaba. Cuanto más profundo era ese amor, tanto más me parece encontrar mi justificación en él.
Me escribÃa desde las Dunas, frente a Boulogne, por mediación de un amigo de confianza: