Historia de una cortesana
Historia de una cortesana Tengo que hacer aquí una manifestación, y la haré por muy violento que me sea, pues he dicho repetidas veces que escribo mis confesiones.
Para satisfacer, sin duda, el injustificable odio que yo profesaba a su mujer, de quien él vivía separado corporalmente, Nelson quiso que esta separación se extendiese a los objetos materiales e insensibles. Un día me escribió diciendo que devolviese a lady Nelson todos los objetos de su pertenencia. Mi deber era negarme a ello; debía haber encargado esta cruel misión a alguna mujer de la familia de Nelson, por ejemplo, a alguna cuñada; pero, al contrario, encontraba en ello ese áspero placer de los celos que se vengan, y lady Nelson recibió todos los objetos que le habían pertenecido con un papel en el que escribí estas simples palabras: «Por orden y de parte de lord Nelson».
Espero que el Señor, todo misericordia, me perdonará, considerando mi arrepentimiento, el dolor que debí causar a aquella infortunada mujer.