Historia de una cortesana
Historia de una cortesana Ángel querido: Soy el hombre más feliz del mundo después de haber recibido tu carta del 19 de septiembre. Me satisface en gran manera saber que eres una buena muchacha y que amas mucho a mi querida lady Hamilton, que, a su vez, te adora. Dale un beso en mi nombre. La flota combinada de nuestros enemigos sale de Cádiz, según me dicen. Por eso me apresuro a responder a tu carta, mi querida Horacia, para decirte que eres el continuo objeto de mis pensamientos. Estoy cierto de que ruegas a Dios por mi salud, por mi gloria y por mi pronto regreso a Merton.
Recibe, mi querida hija, la bendición de tu padre.
NELSON.
El día siguiente añadía esta postdata a mi carta:
Llegamos a la boca del estrecho. Me dicen que en lontananza se divisan cuarenta velas. Supongo que son treinta y tres barcos de línea y siete fragatas; pero creo que volverán al puerto antes de anochecer, por estar muy agitado el mar.
En fin, al divisar la flota unida, Nelson anotó en su diario privado: