Historia de una cortesana
Historia de una cortesana Quiera Dios, ante quien me postro, conceder a Inglaterra, en interés de la oprimida Europa, una grande y gloriosa victoria; y permita que esa victoria no sea empañada por ninguna falta de los que van a combatir y a triunfar. En cuanto a mí personalmente, pongo mi vida en manos de Aquel que me la dio. Que el Señor corone los esfuerzos que voy a hacer para servir fielmente a mi patria. Yo confío y abandono a Él solo la santa causa cuyo defensor se ha dignado nombrarme. ¡Amén, amén, amén!
Después de esta súplica en la que el misticismo y el entusiasmo se confunden, Nelson escribió el siguiente testamento en el artículo de la muerte:
21 de octubre de 1805, a la vista de las escuadras unidas de Francia y España, distantes de nosotros diez millas aproximadamente.
Considerando que los relevantes servicios consagrados al Rey y a la Reina por Emma Lyón, viuda de sir Guillermo Hamilton, no han sido jamás recompensados ni por el Rey ni por la nación;
Recuerdo especialmente en este lugar: