Historia de una cortesana
Historia de una cortesana Si escribiese una novela, podrÃa invertir los hechos, disimular mis yerros y excusar mis faltas; pero, he intitulado a este libro: Mi vida. No me asiste, pues, el derecho de introducir la más pequeña modificación en los acontecimientos de mi existencia. Debo presentarlos en su orden y con sinceridad. Reconozco que, como novela escrita por la mano del hombre, este libro serÃa mal hecho, y, lo que es mucho peor, mal concebido; porque, producto de la fantasÃa, no podrÃa ejercer ninguna influencia sobre la vida de mis semejantes. Pero no es asÃ. Yo desgloso una página de la historia del gran libro de la humanidad, escrito por la pluma de hierro del Destino, que me hizo pasar, como un meteoro fatal, a través de un siglo y ejercer una influencia nefasta sobre mis contemporáneos. Estoy obligada a descubrirlo todo, hasta la perversidad de mis pensamientos y mis malvados actos. Una sola excusa tengo en mi favor: nunca obré por interés ni con premeditación, sino impulsada por determinadas circunstancias, independientes de mi voluntad, y muy singularmente, más fuertes que ella. Mis faltas más graves, o mejor dicho, los hechos más censurables de mi vida, obedecen casi siempre a un móvil generoso. Mi primera falta tuvo por causa una buena intención mÃa: salvar al hermano de mi amiga. ¿Por qué ponÃa yo tanto empeño en llegar felizmente a la meta de mis propósitos de salvar a Ricardo? He de reconocer que acaso habÃa en el fondo un sentimiento de gratitud: Ricardo fue el primero que me dijo que era hermosa.