Historia de una cortesana

Historia de una cortesana

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Estaba tan absorta en mis cavilaciones, que no me daba cuenta ni del camino que habíamos recorrido ni del tiempo empleado en recorrerlo, cuando el coche se paró.

Estábamos a orillas del río, a poca distancia de un soberbio barco de guerra.

¿Éramos esperadas? No lo sé, si bien después ha cruzado frecuentemente por mi cerebro la sospecha de que era cosa convenida de antemano entre el comodoro y Amanda.

Apenas pusimos pie en tierra, un bote se destacó del Théseus, y, tripulado por seis remeros, vino en dirección a nosotras. Todo era tan nuevo para mí y había pasado por tan diversas emociones, que este detalle se me escapó en aquel precisó momento, y solo reparé en él algún tiempo más tarde.

Poco después estábamos a bordo del buque.

Lo primero que vi, al subir la escalera, fue al pobre Ricardo, vestido ya de marinero, el cual, acercándose a mí, me dijo con voz suplicante:

—¡Ah, señorita Emma! compadézcase usted del infortunado Ricardo.

No alcanzaba a comprender cabalmente el porqué de la influencia que se me atribuía; pero tenía el cuitado un aspecto de tan honda aflicción, que le prometí hacer por su causa todo lo que de mí dependiese.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker