Historia de una cortesana

Historia de una cortesana

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Apenas comprendí que podía disponer de aquel dinero como mío, lo separé en dos partes iguales: una para mi madre, otra para mí. Sin enterarla del punto de mi residencia, como tampoco de su procedencia, envié a mi madre la parte que le había reservado.

Hoy, que se cierne sobre mí la amenaza de una vejez triste y desgraciada, constituye uno de mis consuelos el pensar que, a lo menos, nunca me olvidé del bienestar material de la humilde mujer a quien debo esta vida que para mí fue tan brillante y a la par tan amarga.

Por lo demás, yo habría sido completamente feliz, a no haberme perseguido dos preocupaciones: una de ellas era lo que hubo de pensar mi desconocido Romeo, esperándome inútilmente al pie del balcón; la otra, lo que miss Arabela habría dicho, a su regreso, al encontrarse con que había desaparecido de su casa.

Tenía, en efecto, un singular modo de apartarme de los que me habían querido o dispensado algún bien, lo cual debía producirles muy mal efecto.

Durante algunos días, cierto sentimiento de rubor me tuvo encerrada en Picadilly. A los dos días de aquella fatal noche, recibí la visita de Amanda y de Ricardo. La indumentaria de una y otro me dio a entender que también ellos habían participado de la liberalidad del comodoro.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker