Historia de una cortesana
Historia de una cortesana Bajo palabra de honor, me comprometo a tomar por esposa a miss Emma Lyón, al llegar a mi mayorÃa de edad; y, si faltase a la palabra empeñada, consiento en que se me califique de mal caballero.
LORD GREENVILLE.
1.º de mayo de 1783.
—¿Y qué? —dijo—. Ya sabÃa que este compromiso existÃa.
—Se equivoca usted, milord; este compromiso ya no existe.
Y, acercándome al fuego, tiré el papel a las llamas.
—¿Qué hace usted? —preguntó sir Guillermo.
—Nada sujeta ya a su sobrino, milord —respond×. Ahora, es usted quien debe conseguir de él que me abandone.
Y, sin responder a su voz que me llamaba, salà de la habitación y regresé a mi casa.
Sir Carlos esperaba lleno de ansiedad.
—¿Qué ha ocurrido? —preguntó, viéndome agitada y el semblante encendido.
Le conté, con todos los detalles, mi entrevista con su tÃo.
—¿Conque, has quemado mi compromiso de casamiento?
—SÃ, lo he quemado, lo cual te devuelve la libertad.