Historia de una cortesana
Historia de una cortesana ¿Sola?… ¡Oh, no! La carta de sir Guillermo lo habÃa poblado de un mundo de fantasmas. Una vez más la suerte, el azar, el destino, la fatalidad, la Providencia parecÃa querer disponer de mÃ, sin consultar mis propios deseos, sin dejar campo a mi libre albedrÃo. No podÃan ocultárseme la fuerza y la verdad de los razonamientos de sir Guillermo Hamilton referentes a mi casamiento con su sobrino; todas esas ideas me habÃan asaltado más de una vez, y conforme veÃa acercarse el objeto creado por mi ambición, decrecÃan, en realidad, mis deseos de alcanzarle.
Al contrario, el horizonte que ante mà abrÃa sir Guillermo, resplandecÃa con todos los fulgores de aquel sol del MediodÃa que hasta entonces no habÃa entrevisto más que en las estrofas de Tasso y Ariosto. Mi funesta imaginación, siempre dispuesta a arrastrarme hacia el mundo sin lÃmites de la fantasÃa, descubrÃa los más resplandecientes espejismos. La diadema de reina de la sociedad que se habÃa desprendido de mi cabeza con la partida de sir Juan, el abandono de sir Harry, la ruina de sir Carlos, todo serÃa reconquistado con creces, de un modo más amplio, más elevado, a favor de la posición que ocupaba en la diplomacia sir Guillermo Hamilton.