Historia de una cortesana

Historia de una cortesana

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

El signor o la signora Veluti, como quiera entenderse, me dijo:

—No puedo hacer que sea usted más bella de lo que es; pero puedo hacer por usted lo que la sibila de Cumea olvidó de pedir a Apolo: puedo, por mi arte mágico, hacer que sea usted eternamente hermosa.

Y pronunciando algunas palabras que tenían la pretensión de ser cabalísticas, me hizo una reverencia y se alejó contoneándose y vocalizando con una nitidez y precisión que, ciertamente, no dejaban nada que desear.

Salí muda de asombro y volví a mi palco, situado bastante cerca del escenario para poder ser reconocida del signor o la signora Veluti, que tuvo la amabilidad de hacerme blanco de sus miradas más penetrantes, y de dedicarme sus más difíciles trinos.

Al día siguiente recibí la visita del conde de Bristol, a quien expliqué los inauditos acontecimientos de la noche anterior. Se echó a reír y me dijo que en la alta prelacía de Roma existía un octavo pecado capital denominado pecado noble; los prelados lo prohibían, pero con tanta benignidad, con tan rara fatuidad, que, incurrir en él, antes bien parecía motivo de satisfacción que de censura.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker