Historia de una cortesana
Historia de una cortesana Salimos de Roma en dos coches de posta, acompañados de los seis criados del conde de Bristol y los dos nuestros, todos ingleses, fuertes y animosos, formando una verdadera escolta capaz de defendernos en el probable caso de ser asaltados por los bandidos que infestaban las campiñas romanas.
Siempre he tenido grandes deseos de aumentar el caudal de mis pobres conocimientos, por lo que era para mà motivo de verdadera satisfacción viajar en compañÃa de sir Guillermo Hamilton, porque, muy al corriente de la historia antigua, cuando narraba un hecho, citaba una fecha, describÃa un monumento, se podÃa aceptar todo lo que él decÃa como artÃculo de fe.
Salimos de Roma por la vÃa Apia, es decir, por la antigua puerta Apiana, dejando a nuestra izquierda el valle de Egeria, el circo de Caracalla, la tumba de Cecilia Metella, y a la derecha, las catacumbas de San Sebastián y los monumentos de la familia Aureliana.
