Historia de una cortesana
Historia de una cortesana Habiéndole contestado afirmativamente, les dio orden de que en lo sucesivo no hablasen más que en recitados del Matrimonio segretto, tanto para recibir sus órdenes y decirle que estaba servido, como para anunciar el nombre de las visitas.
Los sirvientes se miraron tomándole por loco; pero, en vista de lo terminante del mandato, solicitaron permiso para cambiar impresiones entre sÃ, y responderle al otro dÃa.
Llegado este, dos criados, en representación de todos, se presentaron al milord-conde y le dijeron que les parecÃa incompatible con la dignidad de servidores ingleses hablar modulando la voz, como histriones de teatro.
Lord Bristol les dijo que si accedÃan a sus deseos, les doblarÃa el salario, y les concedió un plazo de veinticuatro horas para resolverse.
A las veinticuatro horas, los mismos comisionados del dÃa antes manifestaron que cualesquiera que fuesen las ventajas ofrecidas por monseñor, sentÃan tener que insistir en su negativa. Milord Hervey les pagó seis meses de sueldo y los envió a Inglaterra, y después tomó a su servicio a seis napolitanos y les hizo las siguientes proposiciones:
No dirigirÃan la palabra a monseñor de Bristol sino empleando aires de recitativo del Matrimonio segretto, a cuya música adaptarÃan las palabras convenientes.