Historia de una cortesana
Historia de una cortesana Esperé a este con mucha impaciencia: era yo la que debía informarle de los sucesos del día anterior, y me parecía que él, a su vez, me traería noticias.
Así que, cuando oí sus pasos y vi que aparecía en el umbral de la puerta, me precipité hacia él con expresión interrogativa.
—¿Y qué? —le pregunté.
Algo parecido a lo que causaba mi turbación pasaba probablemente por su espíritu, pues, aunque la pregunta era muy vaga, él respondió directamente a mi pensamiento.
—Sí —me dijo—; ayer has obtenido un éxito inmenso. Esta mañana he recorrido la ciudad en busca de noticias referentes a ti, y solo he dado con mujeres enfurecidas. Se dice que tres duquesas están enfermas de celos; susurrase que otras, viendo al Rey acompañarte a un sillón, y al príncipe de Gales platicar contigo, estuvieron a punto de desmayarse o de ser acometidas de un ataque de hidrofobia. Vengo de bosquejar el retrato de lady Craven, que es una inglesa de buena cepa y que recientemente ha conseguido el divorcio, después de catorce años de unión con lord Craven; se encontraba allí, y ha reído con ganas viendo el semblante que te ponían. Le he indicado que esperaba encontrarte en mi casa, y me ha dicho sencillamente: «Preséntele usted mis respetos, y dígale que es la mujer más hermosa que he conocido».