Historia de una cortesana
Historia de una cortesana Como mi vida, durante un perÃodo de diez años, va a deslizarse en Nápoles, para la mejor comprensión de los hechos que se siguen, debo dar a mis lectores un conocimiento más completo de los dos personajes que acabo de presentarles, esto es, del rey Fernando y de la reina Carolina.
No tengo necesidad de decir cómo Carlos III, tronco de los Borbones de Nápoles, segundo hijo de Felipe V y primogénito de Isabel Farnesio, subió al trono de las Dos Sicilias en 1734, y fue reconocido rey en 1745.
A la muerte de su hermano mayor, que no dejó sucesión, fue llamado al trono de España, y hubo de elegirse un sucesor.
Decimos elegirse, porque en aquella ocasión el derecho de primogenitura tuvo que ser invertido, por haberse vuelto idiota el infante D. Felipe, a consecuencia, según se dice, de los malos tratos que sufrió de su madre.
No habÃa, por lo tanto, que pensar en él.
El rey Carlos III lo dejó en Nápoles para que allà muriese de su enfermedad, declarada incurable; llevose consigo a su hijo Carlos, prÃncipe de Asturias, quien, a la muerte de su padre, acaecida según creo en 1788, fue reconocido Rey bajo el nombre de Carlos IV, y designó como heredero del reino de las Dos Sicilias a su tercer hijo, cuya edad era de siete años.
