Historia de una cortesana
Historia de una cortesana La historia de nuestra Inglesina, a la cual continuaré llamando asà por haberme recomendado que no la llamase con su verdadero nombre, era muy sencilla. Única descendiente de una familia noble arruinada, y protegida por el duque de Norfolk y lady MarÃa Duncan, que habÃan conocido a su familia y la habÃan colocado, en el convento irlandés de la calle de Bao, recibÃa allà lecciones de Sacchini, profesor de música de la Reina. Admirado de los progresos que hacÃa su discÃpula, y, además, habiéndole oÃdo hablar con intachable corrección el italiano y el alemán, el autor de Edipo en Colonia habló con tanto elogio de esa joven a MarÃa Antonieta, que esta manifestó deseos de verla. La princesa de Lamballe dijo a Su Majestad que irÃa de incógnito al convento a la hora en que Sacchini diese su lección. Efectivamente, fue al convento, y a su regreso a las TullerÃas aseguró a MarÃa Antonieta que los elogios del ilustre compositor no eran exagerados. Al dÃa subsiguiente, Inglesina fue recibida por la Reina, quien, pensando en los servicios que podrÃa prestarle, en las graves circunstancias por que atravesaba una mujer que hablaba el inglés, el alemán e italiano, se atrajo a la joven, más bien con buenas palabras que por medio de promesas, que en aquella ocasión la Reina no se habrÃa atrevido a formular temiendo no poder cumplirlas.
