Historia de una cortesana
Historia de una cortesana En 1801, cuando atravesé el territorio alemán, a mi regreso de Viena con sir Guillermo y lord Nelson, vi en el destierro al hombre que, en 1792, habÃa inducido al rey Luis XVI a declarar la guerra a Austria.
Este hombre era Carlos Francisco Dumouriez, que, por nuestro mal, salvó a Francia en Valmy y Jemmapes.
Tanto habÃa oÃdo hablar de él en la corte de Nápoles, que lo miré con la mayor curiosidad, y no perdà una sola palabra de la conversación que sostuvo con milord[6]. Al llegar a ese perÃodo de mi vida, explicaré el efecto que me produjo.
Queda dicho que después de haber jurado la Constitución, se estableció una cierta paz entre la Asamblea, representante de la nación, y el Rey, que representaba el derecho divino, pero que, a despecho suyo y de la Reina, fue arrastrado a constituirse en adalid de los principios revolucionarios del 89. Hubiese sido más apropiado decir tregua, en vez de paz.
Esa tregua se quebrantó a la primera ocasión, y esta ocasión la ofreció la destitución de los ministros que habÃan hecho declarar la guerra.
