Historia de una cortesana
Historia de una cortesana Por medio de un agente realista que la Reina tenía en dicha ciudad, estábamos al corriente de todo lo que ocurría. Tolón había tomado parte en la formidable insurrección que se había promovido en el Mediodía de Francia contra la Convención.
La ciudad estaba dividida en tres partidos: los jacobinos, los realistas constitucionales, los realistas puros.
Sabíamos que los realistas constitucionales y los realistas puros, horrorizados por las ejecuciones que los diezmaba, se habían reunido y que se trataba nada menos que de entregar la plaza a los ingleses.
El 10 de septiembre se divisó un barco inglés que hacía rumbo al puerto de Nápoles y parecía venir de las costas de Francia.
Hacía algunas semanas que, en espera de noticias, nos ausentábamos pocas veces de Nápoles.
La Reina fue advertida del acontecimiento, y dio orden de avisarnos a sir Guillermo y a mí. He dicho acontecimiento, porque, en las circunstancias por que atravesábamos, la llegada de un navío inglés lo era realmente.
Fuimos a palacio. La Reina estaba en la azotea mirando con un anteojo al buque que entraba en el puerto. Sabíase ya, por señales recibidas, que era el Agamenón, navío de línea de Su Majestad Británica, y que procedía de Tolón.