Historia de una cortesana
Historia de una cortesana —¿Y en qué fundas ese vaticinio? —le pregunté.
—En las pocas palabras que hemos cambiado, y te aseguro que ha de asombrar al mundo. Bien sabes que nunca he querido recibir en mi casa a ningún oficial inglés; pero en esta ocasión te ruego que dispenses los honores de la casa a ese de quien hablo. Dispón que se le prepare una habitación y da órdenes para que no le falte nada.
—¿Y cuándo llega ese futuro hombre célebre? —pregunté.
—De un momento a otro. Hoy comeremos todos con el Rey, y mañana iremos a pasar el dÃa en Portici.
—¿Me dirás, cuando menos, cómo se llama tu héroe?
—Horacio Nelson, querida amiga. No olvides este nombre, que un dÃa aclamará la celebridad.
No se me ocurrió ninguna observación.