Historia de una cortesana
Historia de una cortesana Durante la noche del 15 al 16, atrajo las miradas de todo el mundo un ruido parecido al de un polvorÃn que vuela. Toda la población de Nápoles se encontraba en la calle; los más asustadizos tendidos en el suelo, ocultando la cara contra la tierra; otros, menos despavoridos, de rodillas, y todos, en fin, encorvados bajo el peso del acontecimiento.
El cráter del volcán vomitó un inmenso haz de fuego, el cual se elevó y deshizo en restos candentes que cayeron sobre el declive de la montaña; entonces salió de la cumbre un doble rÃo de fuego, uno de cuyos ramales se deslizó con dirección a Resina, y el otro tomó la de Torre del Greco.
Treinta mil personas, hombres, mujeres y niños, siguieron con los ojos y llenos de estupor, aquel doble torrente de lava.
Toda la llanura que se extendÃa entre el volcán y Resina, todas las casas de campo que se levantaban en esa planicie, fueron cubiertas por la lava; pero la terrible inundación, como obedeciendo a un mandato sobrenatural, se detuvo a las puertas de Resina.
Por desgracia, no ocurrió lo mismo en Torre del Greco. Una antigua erupción habÃa cubierto la mitad de la ciudad, y después, deteniéndose de repente, formó un sombrÃo escollo que dominaba la parte respetada por el azote.