Historia de una cortesana

Historia de una cortesana

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Ricardo —me apresuré a decir—, discúlpeme usted ante su hermana, pero los señores Hawarden me hospedan en su casa. Si se cumple la esperanza que me da mi digno protector, recibirán ustedes inmediatamente noticias mías.

—Ya le decía yo, señorita, que no había por qué desesperar. Dios es muy bondadoso, y en Londres hay cabida para todos los que vienen. En cualquier caso, señor Hawarden, podrá usted ufanarse de haber favorecido a la que era ayer la joven más hermosa de la comarca y que seguramente lo es también de Londres. ¡Hasta más ver, señorita Emma! ¡Señores, que Dios se lo pague!

Y Ricardo salió entusiasmado con la fortuna que se me presentaba.

Esta fortuna, empero, no era la que yo perseguía. Para mí, la felicidad consistía en una vida ruidosa y agitada, pletórica de emociones, con sus repentinos encumbramientos, con impetuosas caídas y accidentes imprevistos. En verdad, esta joven que abrazaba a su marido lo mismo que a un padre; que se mostraba tranquila y sonriente junto al niño, el cual, dicho sea de paso, ni siquiera apartó los ojos de sus láminas para mirar al visitante; esta joven, repito, que reanudaba su labor con una placidez que revelaba no haber sentido nunca la fiebre de las pasiones, esta mujer era feliz; pero conforme lo había explicado el sabio doctor, hay dos temperamentos, a los cuales no podía bastar esa fría felicidad.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker