Historia de una cortesana
Historia de una cortesana Por desgracia, los acontecimientos políticos devolvieron pronto a aquella alma indomable, que no podía vivir sin la agitación de las pasiones y que la devoraba la necesidad de amar o de aborrecer, devolvieron, digo, aquel furor, momentáneamente mitigado por los dolores privados.
La reacción termidoriana, hiriendo a los hombres que habían contribuido en mayor grado a las ejecuciones de Luis XVI y de María Antonieta, procuró a María Carolina un alivio, transitorio; pero esa reacción fue como la señal de un acrecentamiento de energía en las armas republicanas. Mi libro de memorias contiene aún hoy día las fechas de las victorias de los generales republicanos, de las que yo tomaba nota a medida que nos llegaban las noticias de esas victorias, llenándonos de sorpresa; porque, rodeada de enemigos cual estaba, nos parecía que Francia debía ser fácilmente sometida.
Los austriacos, que habían entrado en el interior de Francia, se dejaban reconquistar, el 16 de agosto, el Quesnoy, por el general Scherer, y el 27, Valenciennes, por el general Pichegru. El 30, Condé abría sus puertas a las armas francesas. Landeeries era recuperada el 30 de abril, de modo que, de cuatro plazas conquistadas por el ejército del emperador, solo le quedaba una en su poder.