Historia de una cortesana
Historia de una cortesana Esta formidable manifestación produjo un efecto más grande aún en la corte de España que en la de Nápoles; porque el rey Carlos IV, hermano del rey Fernando, se decidió a pactar con Francia y se firmó la paz el 22 de julio de 1795.
Advertido un mes antes, por la Reina de esta defección de Carlos IV, sir Guillermo Hamilton la notificó al gobierno inglés, el cual pudo desde luego apercibirse en previsión de una futura hostilidad.
Súbitamente, la noticia de la jornada del 13 vendimiario llegó a Nápoles, y con ella, por segunda vez, el nombre de Bonaparte. Solo que, desde el 19 de diciembre de 1794 al 4 de noviembre de 1795, el oficial había ascendido a general fulminando a las secciones en las gradas de la iglesia de San Roque.
Este triunfo obtenido en la guerra civil y la protección del general Barras le dieron en menos de un mes el mando del ejército de Italia.
La corte de Viena creyó que Francia estaba loca viendo que confiaba sus destinos a un joven de veintiséis años, conocido únicamente por dos victorias alcanzadas sobre los franceses.
La Reina recibió una carta de su sobrino; todos los viejos generales austriacos se rieron de conmiseración a la vista de aquel niño que se les oponía, a ellos, estratégicos por excelencia.