Historia de una cortesana
Historia de una cortesana En efecto, ¡qué suponía ni qué era la reputación del general Bonaparte, comparada con la de un Beaulieu, de un Wurmser, de un Alvinzi y del príncipe Carlos!
Esperábamos con impaciencia el comienzo de las operaciones. Austria había reunido cinco ejércitos, 180.000 hombres aproximadamente. Bonaparte, con 36.000, avanzó por Saboya al encuentro de Beaulieu, quien, a su vez, le salió al paso con 50.000 austriacos.
Casi al mismo tiempo, recibimos noticias de la batalla de Montenotte y de las de Millesimo y Dego.
Nuestro estupor fue inmenso: Beaulieu había sido derrotado; había tenido 6.000 muertos, 8.000 prisioneros y perdido diez o doce cañones.
Pero la consternación subió de punto, cuando se supo que el ejército sardo, separado del austriaco, había sido derrotado, en Mondovi; que los austriacos, en número de 10.000 y con 18 piezas de artillería habían sido puestos en fuga en el puente de Lodi, por dos mil franceses, mandados por Bonaparte; que el general Massena había entrado en Milán, y que se había celebrado en París un tratado de paz entre la República Francesa y el rey de Cerdeña, tratado en virtud del cual, el Rey cedía a la República Saboya, Niza y Tenda, y permitía el paso por sus Estados a los ejércitos franceses.