Historia de una cortesana
Historia de una cortesana Una verga, arrancada por un proyectil francés le cayó encima; la verga cortó y dobló la piel de la frente hasta la boca. Nelson creyó que habÃa sido herido mortalmente; tan violento fue el golpe. Hizo subir al capellán, con objeto de comunicarle su última voluntad; pero, con el capellán, subió el cirujano, que reconoció el cráneo, que no presentaba fractura, lo cual era fácil de ver, pues el hueso estaba al descubierto, y le hizo una cura de primera intención.
Haciendo un esfuerzo sobrehumano, tomó nuevamente el mando del Van-Guard, y el fuego continuó hasta la completa destrucción de la escuadra francesa.
Después, empuñando la pluma, nos escribió a sir Guillermo y a mÃ:
2 de agosto, de noche.
Mis buenos amigos:
¡Victoria completa!, ¡la flota francesa está destruida! El capitán Capel, que sale en la Mutine, les llevará esta carta y les dará todos los pormenores que yo no puedo dar.
He recibido una ligera herida; no se alarmen ni preocupen.
Siempre su fiel,
HORACIO NELSON.
Les suplico transmitan, junto con mis profundos respetos, esta agradable noticia a nuestra amable Reina.