Historia de una cortesana
Historia de una cortesana Este Consejo, reunido por el cardenal, resolvió mantener firme la capitulación y hasta se llegó al acuerdo de salvar por todos los medios posibles a los rebeldes, si Nelson se obstinaba en quebrantar las bases del pacto.
Una buena parte del día 24 se empleó en idas y venidas, del cuartel general al Foudroyant y del Foudroyant al cuartel general, sin adelantar un solo paso.
En la mañana del 25 de junio Nelson redactó la siguiente declaración dirigida a los jacobinos de los castillos Nuevo y del Huevo.
El contralmirante lord Nelson, al mando de la flota de Su Majestad Británica surta en la bahía de Nápoles, previene a los súbditos rebeldes de Su Majestad Siciliana encerrados en los castillos Nuevo y del Huevo, que les prohíbe abandonar esta plaza y embarcarse. Deben rendirse a discreción a la autoridad de Su Majestad Siciliana.
Para hacer esta proclama, se acercó una lancha al castillo del Huevo, y fue leída en voz alta; pero el comandante del castillo se encaramó a la muralla y gritó al heraldo:
—¡Fuera de aquí!, ¡pronto, pronto, o hago fuego! Existe un tratado, y lo haremos respetar.
A esta intimación de Nelson a los republicanos, el cardenal Ruffo creyó deber suyo tomar una actitud resuelta.