Historia de una cortesana
Historia de una cortesana Se acordó que al otro dÃa por la noche una lancha inglesa esperarÃa en el Granatello, y que, una vez preso el almirante, serÃa embarcado y conducido directamente al Foudroyant.
Era una gran noticia, que hasta parecÃa inverosÃmil. Tanto es asÃ, que sir Guillermo no le dedicó más que un párrafo accesorio de la carta que el 27 por la mañana escribió al general Acton.
He aquà esta carta: ella dará una idea exacta del estado en que se encontraba Nelson:
Su Excelencia habrá visto, por mi última carta, que el cardenal y lord Nelson no estaban en ningún modo de acuerdo; por lo que, después de haber reflexionado, lord Nelson me ha autorizado para escribir a Su Eminencia que no se opondrÃa al embarco de los rebeldes, y que el cardenal estaba dispuesto a facilitarle, a auxiliarle con la flota de su mando. Este pequeño ardid de guerra ha producido el mejor efecto. La sola idea de que Nelson rompiese el armisticio tenÃa a Nápoles completamente trastornada; hoy, todo está tranquilo, y el buen cardenal ha hecho cantar un Te Deum en acción de gracias al Señor por la felicidad de sus queridos patriotas. Ha decidido, con Ball y Troubridge, que los rebeldes de los castillos Nuevo y del Huevo fuesen embarcados esta noche, y que quinientos marineros ingleses saltasen a tierra para guarnecer ambos castillos, en los que, a Dios gracias, flota el estandarte de Su Majestad Siciliana.